The jungle

” Verdes, de todos los tonos. ¡Vida!”

 

Como ya sabéis soy muy fan de los rinconcitos, es decir, de lugares chiquititos pero con magia, y este sitio, de magia, entiende un rato.

Hoy no voy a hablaros de un viaje, pero es una parte del mundo, concretando, de Mallorca (España). Es un sitio peculiar, al cual no se puede llegar prácticamente, pero yo, que tengo un buen guía, he podido absorber su peculiaridad con muchas muchas fotos.


 

Me apetece mucho contaros como conseguimos llegar hasta allí, porque era casi imposible, pero antes os tengo que explicar un poco donde está, y así, aunque no conozcáis Mallorca, os podréis hacer una idea.

A ver, el sitio está al final de un torrente que hay en Cala Pi. Cala Pi está en la costa Sur, entre Cap Blanc y S’estanyol; está todo muy bien señalado y se llega fácilmente con un mapa, con un GPS no hay perdida. Es una zona muy bonita de Mallorca que, desde mi punto de vista, tienes que conocer.

Aún así, el lugar del que hablo yo hoy, que llamo “El Bosque”, es un sitio precioso, pero si vais de viaje o incluso si vivís en Mallorca y vais a Cala Pi, no creo que lo logréis encontrar. Sabiendo que os dejo con los dientes largos, me apetece mucho hablaros del lugar, porque estoy enamorada de él, porque es fascinante y ¡porque puedo!.

Como ya he dicho está en el torrente, que se encuentra en la playa (creo que es la única que hay, y si no es la única, será la que te salga en internet); entonces, lo más fácil es seguir por él hasta llegar al sitio. Pero según vas caminando por el torrente, llega un momento en el que te encuentras con una pared y, o bien la escalas, o bien te das la vuelta, porque no se puede pasar. Así que hay que ir por los caminitos que hay subiendo por el otro lado de la playa. En el momento que estas en los senderos, tienes que decidir donde girar a la derecha y meterte en el bosque (con muchísimo cuidado, porque depende de por donde bajes hay acantilado). Una vez estés en el bosque, tienes que meterte lo más a la derecha posible y bajando, bajando, bajando, con mucha suerte, puede ser que llegues a él. (¡suerte!)

Tengo que decir, que si no hubiese ido acompañada y, si mi acompañante no hubiese sabido más o menos por donde ir, nunca habría llegado, y mira que desde peque he estado yendo a Cala Pi.


 

Mi parte preferida viene aquí, que es donde os explico todo lo que había, todo lo que veía, todo lo que sentía. Y es que al encontrar sitios como este, te das cuenta de que los árboles muchas veces transmiten más que las personas. Que hay lugares en los que no te sientes solo, aunque no haya personas y, que sentirte feliz es más fácil de lo que nos pensamos.

Fue llegar y quedarme con la boca abierta, era todo verde, de mil tonos diferentes, pero verde. En el lugar solo estábamos dos personas, pero no daba miedo, todo lo contrario, te sentías super acogido. Me acuerdo de que cuando llegué, tenía que pasar por unas cuevas un tanto siniestras, y mmm bueno, eso sí que daba un poquito de cosa, pero luego tenías que caminar por encima de las ramas de los árboles, por la raíces y por todas partes, porque es casi imposible tocar el suelo (creo que eso era lo que más me gustaba), ¡parecía un autentico monito!

Todo era surrealista, la cámara se salía sola de su funda para hacer fotos y, no podía parar. Era como si todo quisiese ser fotografiado, y yo estaba encantada de hacerlo. Creo que una de las cosas que no cambiaría nunca de mí, es la felicidad que transmito cuando soy feliz, y es que cuando tengo una cámara en las manos, soy feliz, mucho. Encima si el lugar está posando para ti, ya no puedo ni respirar de la sonrisa que me aparece en la cara.


 

 Soy una persona muy impulsiva, de esas que hacen lo que sienten, sin miedo y, me atengo a las consecuencias. Pero también soy una persona de sentimientos.

Los días grises para mi siempre van con una sonrisa. Esa gente que se ruboriza al oír tu voz, se merece mil abrazos. Las personas que tienen galaxias en la mirada y te absorben, dejándote anonadada, tienen que ser premiadas. Todo tiene que ser feliz, y yo normalmente lo soy. Por eso digo y baso mi vida en los sentimientos, porque si me haces sentir bien, eres mi amigo, si un lugar me hace feliz, es uno de mis sitios preferidos y si soy feliz, intento que todo el mundo lo sea conmigo.

Aún no me conocéis, pero dentro de una temporada, cuando empecéis a interactuar conmigo, empezaréis a sentir lo que siento, porque seré yo la encargada de intentar que seáis felices.


 

Como digo siempre, os animo a comentar, a darme vuestras ideas y a intentar que poco a poco este blog crezca.

Mi correo es: tessadorer@gmail.com

Estoy atenta a todos vuestros comentarios. Gracias por leerme. ¡Un fuerte besito a mis tessoros!

 

Esta entrada fue publicada el 7 enero, 2016 a las 9:38 am. Se guardó como Viaje y etiquetado como , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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